
- Los colores vibrantes y los detalles llenos de vida del trabajo de Van Gogh son realmente impresionantes - descubre la experiencia multimedia más visitada en el mundo - la nueva manera de experimentar el arte.
Con estos mensajes nos vendían una “extraordinaria” exposición. Y con esa premisa accedimos al Pabellón de la Navegación para visitarla, por lo que allí estábamos, saludando a compañeros y disfrutando de la agradable temperatura (junto al rio y fresquito, en Sevilla siempre es algo para disfrutar) para adentrarnos en el arte prometido.
Algo de curiosidad, como siempre en estos casos, nos embargaba a todos, aunque ni siquiera se hablaba de ello antes de entrar en las instalaciones. En cuanto nos dieron paso al grupo empezamos el recorrido, un pequeño paseo a través de fotos y objetos sin mayor interés que todos pasábamos de largo, un pequeño taller de pintura para los peques, y por fin, la puerta a la exposición.
Una sala abierta con mucha altura donde sobre las paredes y unos enormes elementos centrales se dirigían videos exponiendo de forma extraña cuadros de Van Gogh o vistas de algún tipo. De momento no sabíamos bien que estábamos mirando, y eso sí, unos bancos para sentarse, tres bancos no más, y unos “juguetes” en el suelo que no distinguíamos en principio que era.
Suena música envolvente y ante lo “extraño” que estábamos observando nos desperdigamos por la gran sala, comprobando que es cuanto hay, no hay cuadros de Van Gogh por ningún sitio, ni de Van Gogh ni de nadie, ni cuadros ni nada, solo enormes pantallas rodeándonos por delante, por detrás y por los lados, algunos bancos simples donde aposentarnos algunos de los visitantes y los elementos del suelo.
Y con esta sorpresa, amén de los correspondientes murmullos, nos dedicamos con desgana a ver lo que tenemos delante, pero entonces llega la magia.
Los elementos del suelo realmente eran “sillones” para tumbarse en el suelo y admirar en mejor posición los múltiples videos que pasaban ante nuestros ojos, y buscando los bancos (nuestro grupo y con nuestra edad, no era muy propicio a dichos “sillones”) nos quedamos a observar los videos y a escuchar la música de fondo.
Y entre fotograma y fotograma, donde a tamaño gigante se exponían los detalles de las diferentes obras de Van Gogh y localizaciones diversas donde el autor creó sus obras, aparece el verdadero sentido de la exposición. De pronto te das cuenta de que realmente estás viendo una lección magistral del pintor, de su obra, de sus sensaciones. Estás viendo los detalles de color y trazo en sus lienzos de una forma nunca observada antes, estás comprendiendo el punto de vista del pintor, como desarrolla su obra, que técnica utiliza, el detalle de su colorido en cada una de sus obras, la historia de las mismas a través de los mensajes que aparecen sobre los videos, y ….
Ahora sí que pasando de un lado a otro de la sala y queriendo captar cada uno de los fotogramas de todos los videos que se exponen es cuando realmente te das cuenta de lo “diferente” de la exposición, te encuentras disfrutando de la misma, descubriendo esta nueva experiencia en la que con mas de 3000 imágenes te fijas en los detalles de su obra con mayor claridad de la que habitualmente lo harías en un museo/exposición habitual. Una nueva forma de mirar y aprender sobre la pintura. Y sales satisfecho, aunque en la salida, el comentario con el resto de los visitantes es tremendamente dispar.





